Es esa energía extra que ponemos a todo aquello que nos llena de ilusión, que viene cargado de propósito; por lo que estamos dispuestos a dar un poco más ya que tiene todo sentido para nosotros…

Me entusiasma el ir a bahía Málaga al encuentro no solo con las ballenas o la naturaleza sino quizás, el encuentro conmigo misma enmascarado en una aventura la cual estoy segura me llenara de gratos momentos y profundas reflexiones.

¿Qué me entusiasma? Sin duda los retos que decido aceptar, los paseos, en especial los ecológicos, aunque ellos vienen cargados de un poco de esfuerzo para adaptarme a las incomodidad que como citadina ya no se sortear, entonces me toca de nuevo aprender a vivir en lo simple y ligero, me entusiasma conocer personas nuevas que traen a mi vida múltiples miradas y reflexivos pensamientos, me entusiasma crear desde la idea y también materializar lo soñado para que otros logren ver lo que a menudo yo veo de manera tan cristalina y fácil, me entusiasma pensar que los seres humanos estamos creciendo en consciencia y que son muuuuuchas las personas que hoy quieren un mundo mejor y están dispuestas a trabajar por ello, me entusiasma observar a mis nietos con todos sus descubrimientos y asombros que como niños pequeños me invitan a detenerme en la admiración que representa una minúscula hormiga, pero también la simpleza y certeza que para ellos representa algo tan misterioso como el firmamento, ya que hablan y lo miran sin misterio y lejanía, porque para Agustín es fácil montarse a la Luna y de ella brincar a cualquier estrella, y en esa bóveda oscura e inhóspita ellos ven un mundo de brillo, luz y color además que sus amigos imaginarios parecieran aterrizar de sus confines tras un llamado instantáneo sin espacio ni tiempo.

Tememos perder estabilidad económica, seguridad financiera, juventud, pareja…, pero soltamos la capacidad de soñar, asombrarnos, imaginar, jugar, recrearnos, inventar, confiar…, que quizás es el tesoro más grande que se nos ha dado, entonces me entusiasma pensar que pudiera llegar a ser como niña con la libertad que me dan los años, los aprendizajes que me dan las experiencias, las reflexiones que me dan los libros, los ejemplos que me dan los nietos, la confianza que me dan los errores cometidos, la perseverancia que me da la intuición cuando tengo la valentía de perseguirla confiada.

 

Luz Estella Montaño